Viaje a la India en busca de tigres y templos

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Viaje a la India en busca de tigres y templos

Viaje a la India, viaje a un crisol de culturas, olores y colores que se mezclan en callejuelas de trazados imposibles. Así es la India, un gran país, destino de nuestro siguiente viaje en busca la fauna y flora más bellas del continente asiático.

Nuestro viaje a la India fue programado a través de una agencia local y tenía de nuevo doble objetivo: descubrir las maravillas naturales del país pero sin olvidar los aspectos culturales y los monumentos más destacables de la India. Un total de 15 días abarcando las provincias de Rajasthan, Madhya Pradesh y Uttar Pradesh, al oeste y centro del país. Si pinchas en cada uno de los enlaces podrás completar todas las etapas de nuestro viaje a la India. El programa fue el siguiente:

  • 1 día: Delhi – Umaria (en tren)
  • 4-5 días: Khajuraho (por carretera con visita a Panna National Park)
  • 5-7 días: Varanasi (en tren)
  • 7-8 días: Agra (en tren)
  • 11-13 días: Jaipur (en coche)
  • 14-16 días: Delhi

Palacio de los Vientos de Jaipur

viaje a la india

Como primer consejo destacar que el viajero occidental debe programar su viaje concienciado de lo que puede llegar a ver en este gran país. La India es un lugar maravilloso que ofrece al viajero una cultura apasionante y una naturaleza desbordante. Sin embargo, desde nuestra perspectiva occidental, presenta algunos aspectos chocantes que pueden no ser del agrado de todo el mundo.

El caos motorizado

Hay muchas formas de plantear un viaje a la India. Si eres de esos que gustan de alquilar coche y moverte a tu aire por un país, la India no es el destino más aconsejable. El tráfico rodado es complicadísimo. Las señales de tráfico son escasas y apenas se respetan. India es de los pocos países donde he comprobado que una rotonda puede cogerse en cualquiera de los dos sentidos. Además, para hacer todo aún más desconcertante, los indios suelen usar el claxon para avisar de un adelantamiento o simplemente de la proximidad de su vehículo. De hecho los camiones indios lucen en su parte trasera la frase «please blow horn».

Como consecuencia conducir en la India, además de dificilísimo, se convierte en una ensordecedora experiencia. Conviene acostumbrarse a toques de claxon, rickshaws motorizados que se meten por lugares imposibles y en ocasiones elefantes, rebaños de cabras o peatones despistados que paran el tráfico a golpe de mano.

Mejor en tren que conducir

Si el bolsillo lo permite se puede negociar con la agencia un conductor y un coche privado para moverse por el país. Con todo, la opción más barata para desplazarse es el tren. Existe una red de trenes muy bien vertebrada que recorre la totalidad del país.

Un viaje a la India completo debe incluir al menos un trayecto en tren. Es toda una experiencia dónde además es bastante posible conocer gente local y charlar con ellos. Recomendamos encarecidamente escoger los vagones de primera clase o al menos los de AC (con aire acondicionado) sobre todo si se piensa pasar la noche en un tren de largo recorrido. Su precio no suele sobrepasar los 25 euros en un trayecto medio. Las otras clases, como Sleepers y las que no tienen aire acondicionado son más económicas. En la Second Sitting, como su nombre indica, no tienen siquiera asiento asignado, por lo que la gente se hacina literalmente en los asientos. El coste del viaje es muy barato comparativamente con cualquier tren europeo.

Taj Majal, Agra (Rajasthan)

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Tigre de Bengala, Ranthambore National Park

tigre

Sobre la pobreza y el desarrollo

India es un gigante económico que se está despertando. Actualmente, con media Europa y América en crisis, crece por encima del 7% y su población aumenta al ritmo de 35 millones al año. Ya suman casi 1.400 millones de indios. Sin embargo es uno de los países con más pobres del mundo y esto se refleja en sus calles. Los mendigos y la basura están por todas partes. Las condiciones higiénicas de alcantarillado y recogida de basuras aún son muy deficientes.

En general a lo largo de las cunetas de todo el país se acumulan papeles, plásticos y deshechos de todo tipo. Entre ellos no es raro ver gente que hace sus casas con escombros. Vacas mordisqueando cartones o bandadas de perros callejeros en las grandes ciudades completan un panorama desconcentante a ojos del visitante occidental en su primer viaje a la India.

Un vistazo un poco más detallado nos muestra que muchos de los habitantes no solo no son pobres sino que en la India se está formando una incipiente clase media que tiene coches y teléfono móvil y que gusta de hábitos de vida similares a los occidentales. A escasos metros de la miseria general no es raro encontrar hoteles de lujo, tiendas de marcas de cualquier sector, edificios tecnológicos…  Nuestra apreciación durante el viaje a la India es que este país se encuentra en plena explosión desarrollista y que no tardará muchos años en convertirse a la cultura de la globalización en todos sus aspectos.

Recursos limitados

La consecuencia lógica es que toda esa población necesita una ingente cantidad de recursos que explotar, por lo que el medio ambiente de este país sufrirá las consecuencias. De hecho ya las está sufriendo desde hace años. La mayoría de reservas naturales que visitamos son grandiosas, pero fuera de ellas la presión humana comienza a ser insostenible: Ganado que necesita pastos, ataques de tigres o leopardos, carreteras, talas de bosques… En los siguientes apartados hablaremos también de estos aspectos.

La deliciosa y variada comida india

La comida india es una avalancha de sabores que incluyen curry, cardamomo, canela, jengibre, lentejas, arroz, picante… En general no nos consideramos unos apasionados de la comida picante ni las especias, sin embargo tras nuestra estancia en este país hemos terminado aceptando cada vez más los sabores y texturas de su cocina. Muy recomendable para vegetarianos por la gran cantidad de combinaciones de verduras y legumbres. La clave, según nos cuentan allí, parece estar en la proporción en la que se mezcla cada una de las especias y, a juzgar por el resultado, parece que tienen razón. Destacamos el pan indio naan o kulcha, el pan de lentejas, la carne estilo tandoori (al horno indio), el queso fresco panir y el arroz servido con su correspondiente cuenco de lentejas para mezclar… También existen postres exquisitos como el pudding de lentejas o el gulab.

Recordar que no es posible encontrar carne de vacuno por motivos religiosos, al menos en el norte del país y que el cerdo, considerado impuro, solo se admite como comida para las castas más bajas.

Algunas precauciones

Comer en la india puede resultar muy barato. Se puede comer en muchos restaurantes y puestecillos locales por menos de dos euros. Ahora bien, son frecuentes los casos de diarrea e indigestión al no estar nuestros estómagos europeos acostumbrados.

También advertimos que no es comida para escrupulosos. Algunas de las costumbres indias pueden parecer poco higiénicas según nuestra cultura. Se recomienda no comer la fruta sin pelar y beber solo agua embotellada. También recomendamos llevar digestivos, desinfectante de manos y algún medicamento para controlar la diarrea.

El Ganges a su paso por la ciudad de Varanasi

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Safari S.XIX. Nahargarh Hotel, Ranthambore, India

Fotografía de época. Nahargarh Hotel, Ranthambore, India

El tiempo en la planificación del viaje a la India

Este factor es clave a la hora de planificar nuestro viaje a la India. En nuestro caso viajamos del 11 al 26 de junio. Son buenas fechas para avistar mamíferos como los tigres ya que coinciden con la época más seca y por tanto los animales se concentran en las pocas charcas con agua. Sin embargo esta época es la peor para programar un viaje a la India si lo que se pretende es ver aves. En este caso, las fechas más recomendables son septiembre u octubre.

Para el viajero que busca cultura en general recordar que es precisamente a finales de junio cuando comienza el monzón, por lo que corremos el riesgo de pasar el viaje entero pasado por agua ya que las tormentas son prácticamente constates.

Es importante saber que en mayo y junio, la época seca, las temperatura puede llegar a casi 50 grados por lo que es importante hidratarse y protegerse del sol lo mejor posible.

La psicosis de las propinas

Viajar a la India es una gran experiencia pero debemos tener en cuenta algunos consejos para no incurrir en errores típicos. Uno de los que más nos ha costado asumir es el tema de las propinas. La mentalidad india concibe que todos los turistas son poco menos que multimillonarios a los que se les pide propina por todo.

En la cultura india es frecuente que se pida propina por dejar los zapatos a la entrada de un templo o por llevar las maletas a la habitación del hotel. El problema surge cuando a diario entran en escena, el camarero, el que recoge las toallas, el cocinero, el conductor, el portero, el representante local, el guía, el amigo del guía, el del elefante, el de seguridad del hotel… al final del día puedes haberte dejado una pasta importante en «propinas».

La insistencia india con los extranjeros y las propinas puede llegar a ser bastante desagradable en algún caso. Nuestro consejo es coger cambio nada más aterrizar. Un billete de diez rupias son unos pocos céntimos de euro y sirve para salir del paso como propina en la mayoría de los casos. No debemos caer en la trampa de repartir billetes de cien rupias (un par de euros) desde el principio ya que nos comeremos el presupuesto del viaje antes de lo esperado.

Parque Nacional de Bandhavgarh

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De compras por la India

El tipo de viaje que nos interesaba no incluye las compras por centros comerciales, sin embargo no podemos pasar por alto el hecho de que en India es posible encontrar la mayoría de las grandes marcas a mitad de precio. Esto hace que las tiendas de las grandes ciudades y sus zonas comerciales estén atestadas de turistas occidentales llenando maletas con gangas de todo tipo.

Por el contrario sí que recomendamos perdernos por los mercados y tiendas locales para conseguir algún recuerdo típico de tu viaje a la India. Tallas en madera, seda, trabajos en mármol… Un consejo, intentar regatear bien y no tengáis mucha prisa, los vendedores indios no tienen ninguna. En el mejor de los casos nos clavarán el doble o triple de su precio pero es que… ¡son unos auténticos artistas en esto de venderte cosas!  Por último comentar que si no estáis realmente interesados no pidáis precio por nada, os ahorrareis dolores de cabeza.

Misticismo y religión en nuestro viaje a la India

La India es un estado laico. A pesar de ellos la religión hindú y su misticismo impregna prácticamente todos los rincones y es algo que se percibe desde el primer minuto de tu viaje a la India. Con 330 millones de dioses en el Hinduismo hay templos y dioses que adoran monos, cuervos, ratas, ríos y prácticamente cualquier animal o planta. La trinidad hindú está formada por Brahma, el creador del universo, Visnú que se encarga de preservarlo y Shiva que lo destruye en el sentido de regenerarlo. Además son muy populares los dioses Ganesha, hijo de Shiva y Parvati con cabeza de elefante y el dios mono Hánuman. Recomendamos visitar al menos un par de templos hindúes para conocer de cerca sus costumbres y forma de ver la vida.

En la India existe también una minoría musulmana de menos del 20% de la población pero muy presente en algunos lugares del oeste del país. Las invasiones mogoles dejaron una fuerte impronta en toda la población de la India, incluso en aquellos que continuaron practicando el hinduismo. Por último indicar que la India es la cuna del Budismo, religión que algunos consideran una rama del propio Hinduismo, pero que en India apenas tiene seguidores.

El Bharat Mata o templo de la Madre India en Varanasi

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Recorrido por los parques nacionales de la India

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