Tiburón blanco en Gansbaai, Sudáfrica. Salida en barco a Dyer Island

Nadando con el gran tiburón blanco en Gansbaai, Sudáfrica

Pocos avistamientos infunden tanto respeto como el del gran tiburón blanco. Calificado como devorador de hombres y terror de las profundidades, su imagen de asesino quedó para siempre inmortalizada tras la aparición de la saga de películas que llevan su nombre en español, Jaws o mandíbulas en inglés.

Pero ¿qué hay de cierto en esta imagen estereotipada del gran tiburón blanco? El objetivo de nuestro viaje era ver tiburón blanco, Mirarle cara a cara con nuestros propios ojos; pero no al mito llevado al cine, sino al animal real. Una fabulosa especie que ha sido capaz de sobrevivir dieciséis millones de años, desde el mioceno, sin apenas evolucionar. Tal es su nivel de adaptación al medio marino que no le ha sido necesario.

El gran tiburón blanco de Sudáfrica

El tiburón blanco (Carcharodon carcharias) se distribuye por toda la plataforma continental. Uno de los puntos dónde mejores observaciones se consiguen es la costa Sudafricana. Los tiburones sudafricanos son famosos por capturar sus presas, fundamentalmente el lobo marino surafricano (Arctocephalus pusillus pusillus) que nadan en la superficie, lanzándose por sorpresa desde las profundidades. Esta técnica de caza suele provocar espectaculares saltos. De esta forma, en ocasiones es posible ver tiburón blanco fuera del agua, para alegría deleite de fotógrafos y naturalistas. Allí, a Sudáfrica, es dónde nos dirigimos en 2015 para tratar de observarlos.

Tiburón blanco / Carcharodon carcharias / White Shark / Gansbaai, Sudáfrica

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Ver tiburón blanco; pasar del mito a la realidad

La presencia de tiburones es constante a lo largo de la costa sudafricana pero existe un lugar cuya vida casi gira en torno a la observación de esta especie: Gansbaai. Se trata de una pequeña localidad costera situada a 163 km al sureste de Ciudad del Cabo. La mejor fecha para ver tiburones coincide con el invierno austral, en torno a junio-septiembre, aunque es cierto que en estas fechas el agua está más turbia que en verano. Nosotros finalmente realizamos el viaje en el mes de mayo.

En Gansbaai existen muchas empresas y particulares que ofrecen rutas en barco a ver los tiburones. Entre todas ellas buscábamos alguna que demostrase respeto por la especie e interés en su conservación. Nos decantamos por Marine Dynamics, una de las más antiguas. Además esta empresa invierte en estudios, conservación y educación ambiental sobre el tiburón y otras especies de la fauna local.  Comentar que, dependiendo de las fechas, es necesario reservar con bastante antelación el pase a través de la web. Conviene aclarar de antemano si se quiere solo avistar tiburones, bañarse con ellos en las denominadas Diving Cage y si solicitaremos el servicio de transporte desde hotel o no. En nuestro caso hicimos noche en Ciudad del Cabo y elegimos las tres opciones.

Tiburón blanco / Carcharodon carcharias / White Shark / Gansbaai, Sudáfrica

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Desde Cape Town a Gansbaai para ver tiburón blanco

La jornada comenzó poco antes de las 4:00 de la mañana. Salida desde Ciudad del Cabo en dirección N2, atravesando los suburbios de una de las ciudades más bellas e inseguras del mundo; a la que dedicaremos otra entrada en nuestro blog. Durante el trayecto también atravesamos las reservas naturales de Groenlandberg y Houwhoek, para llegar a Hermanus, localidad famosa por los avistamientos marinos, pero no de tiburones sino de ballenas.

Finalmente tras dos horas y media de recorrido llegamos a nuestro destino, «The Great White House«, una fabulosa instalación frente al puerto de Gansbaii, centro neurálgico de las salidas que tienen como objetivo ver tiburón blanco. Allí nos invitaron a un fuerte desayuno compuesto por café, lasaña y ensalada. Nos aleccionaron durante casi dos horas con vídeos y charlas sobre la especie, normas para ver tiburón blanco, su conservación, medidas de seguridad y demás. Tanto los biólogos marinos como el resto de personal a cargo del viaje siempre fueron amables y atentos ante cualquier pregunta o circunstancia planteada. Como punto débil decir que el desayuno en sí terminaría en el mar en el 90% de casos, ya que nuestros inexpertos estómagos no fueron capaces de soportar los rigores del viaje que relataremos a continuación.

Los preparativos

Nos entregaron nuestro traje de neopreno y un salvavidas. Recorrimos a pie pocos metros desde la casa hasta nuestro barco, el Slahsfinn, una embarcación con capacidad para unas 25 personas. Lo primero que me llamó la atención fue el gigantesco motor del barco en comparación con su tamaño. El mar estaba ligeramente picado. Nada más encender los motores nos aferramos a las cuerdas y entendí la razón de la potencia del motor.

Frente a nosotros las olas rompían estrepitosamente contra las rocas. Salir de puerto solo era posible a través de un angosto corredor de mayor calado entre el espigón a las rocas. El barco literalmente volaba sobre las aguas. Decenas de gaviotas plateadas surafricanas o gaviota de Hartlaub (Chroicocephalus hartlaubii) sobrevolaban nuestras cabezas.

Frente a Dyer Island

Una vez en mar abierto el barco no aminoró la marcha. La nube de gaviotas poco a poco fue dando paso a otras a aves marinas de mayor interés como el págalo antártico (Stercorarius maccormicki), alcatraz de El Cabo (Morus capensis) y el charrán piquigualdo (Thalasseus bergii). Ocho kilómetros por delante para llegar a nuestro destino, las aguas que bañan la famosa Dyer Island, un lugar emblemático para poder ver tiburón blanco en libertad.

Un pequeño islote de tierra que sirve de colonia de crías a decenas de miles de aves marinas, pingüinos africanos (Spheniscus demersus) y más lobos marinos surafricanos (Arctocephalus pusillus pusillus). Son en general estos últimos los que atraen a los tiburones blancos, que patrullan estas aguas en busca de sus presas favoritas.

tiburon blanco en gansbaai 3

El bosque de kelp

El mar parecía más calmado pero la velocidad del barco obligaba a agarrarse fuerte. Poco a poco el mar de fue tiznando de machas de algas. Se abría ante nosotros el famoso bosque de Kelp que rodea la isla. Se trata de unas algas que ancladas en el fondo marino crecen hasta la superficie formando marañas intrincadas entre las que se ocultan muchas especies de animales. En ellas es dónde se ocultan muchas presas de los tiburones. El problema, como en este caso, aparece cuando las algas se enganchan en el motor del barco. Una pequeña sacudida seguida de un sonido chirriante y un frenazo nos dejó alarmados. El capitán del barco nos indicó que nos pusiésemos los chalecos salvavidas. La alarma duró pocos segundos ya que el motor volvió a funcionar tras un par de arrancadas. La solo idea de tener que quedarnos en el bosque de kelp, rodeados de tiburones a varios kilómetros de ninguna parte provocó los primeros mareos. Por si fuese poco la tripulación comenzó a preparar el chum, un compuesto a base de restos de pescado con el que suele atraerse a los tiburones y aves marinas.

Nuestro primer tiburón blanco

Una vez dejamos atrás la isla el mar se calmó y decidimos parar motores. Todo estaba en calma. El mar de color  verdoso balanceaba la embarcación de un lado a otro. Unos minutos de esperar a varias aves marinas observadas pero ni rastro de los tiburones. El capitán del barco decidió cambiar de lugar de espera pero sin éxito a la vista. Tan solo una pareja de lobos marinos hacía presagiar un avistamiento del gran blanco. Nuestro nivel de adrenalina bajaba por momentos. Estábamos a punto de volver a poner los motores en marcha cuando uno de los biólogos marinos mirando fijamente dijo las palabras mágicas que todo estábamos esperando «White shark on the left».  Inmediatamente todos los pasajeros se abalanzaron a estribor del barco. Una aleta surgía tímidamente entre las olas para luego sumergirse de nuevo y pasar bajo el barco. La tripulación colocó un señuelo con forma de foca en el agua y lanzó la jaula para bucear.

Nuestro primer tiburón blanco / Carcharodon carcharias / White Shark / Gansbaai, Sudáfrica

El tiburón blanco, un animal tranquilo

Pasados los primeros minutos de excitación pudimos detenernos en observar mejor el comportamiento del tiburón blanco. La idea general es que, lejos de tratarse del asesino implacable que nos cuentan, el tiburón blanco es de carácter bastante tranquilo. El animal rodeaba el barco con más curiosidad que otra cosa. Se acercaba a los señuelos pero sin llegar a morderlos, tan solo golpeándolos levemente con el morro. La famosa aleta caudal que corta las olas a velocidad de crucero es complicada de ver a ojos inexpertos, pero para los expertos es un factor clave a la hora de diferenciar individuos de tiburón blanco entre sí. De esta manera los biólogos a bordo del barco pudieron identificar alguno de los ejemplares.

Después de unos minutos más nuestro tiburón blanco desapareció entre las profundidades. La calma duró poco tiempo, segundos después divisamos un tiburón más pequeño y luego otro y otro más… en total nada menos que nueve tiburones blancos a lo largo de las 8 horas de ruta. La mayoría ejemplares pequeños, aunque dos de ellos eran hembras de unos cinco metros de longitud con las que disfrutamos largo rato.

Avistamiento de tiburón blanco / Carcharodon carcharias / White Shark / Gansbaai, Sudáfrica

Los ataques de tiburones son una excepción

Recomendamos quien desee ver tiburón blanco en libertad, informarse bien de la empresa con la que desea realizar la salida. No todas tienen el mismo código ético y objetivos.

A lo largo de los últimos años he realizado varias salidas en barco para ver mamíferos  y aves marinas. He tenido la suerte de avistar orcas, cachalotes, rocuales aliblancos, zifios, calderones y todo tipo de delfines, incluso una ballena azul. El comportamiento del tiburón blanco en ningún momento nos hizo creer que se tratase de un animal mucho más agresivo que cualquiera de ellos. Simplemente es un depredador formidable, que merece todo nuestro respeto y admiración.

Observar tiburón blanco, una actividad segura

Ver tiburón blanco es una actividad segura. Los expertos en tiburones saben que los ataques a personas se producen cuando el tiburón confunde a nadadores o sufistas con leones marinos, lo cual ocurre muy pocas veces. En los pocos casos en que se produce un ataque, el tiburón generalmente suelta su presa tan pronto como detecta que no se trata de un león marino.

Convivir con este increíble animal requiere tomar precauciones, pero no es necesario alimentar un mito que ha contribuido a matar millones de tiburones en todo el mundo.  En las playas sudafricanas existen señalizaciones específicas para indicar la probabilidad de ataque de tiburón según avistamientos y épocas del año, además de otros sistemas de seguridad como mallas o vigilancia. Es importante seguir los consejos y ser prudentes cuando se convive con animales como el gran tiburón blanco. El gran blanco es un tesoro, un legado para futuras generaciones que merece la pena conservar. Una vez finalizado el viaje, me gustaría creer que contribuir a iniciativas de turismo sostenible y responsable con la conservación de esta especie ayudarán a lograr ese objetivo.

Gansbaai y Dyer Island, Sudáfrica

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