Pajareando por las Hoces del Alto Ebro y Rudrón

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Hoces del Alto Ebro y Rudrón

Con sus más de 45.000 hectáreas, el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón se sitúa en el norte de Burgos, lindando con Cantabria. Se caracteriza por sus ríos y formaciones de roca caliza que, al ser moldeadas por el agua, dan lugar a cortados rocosos llamados hoces. Allí crían especies rupícolas, entre las que destacan rapaces como buitres leonados, águilas reales, alimoches o halcones peregrinos. En sus laderas abundan los bosques de quejigos, hayas, robles melojos y también encinas, mezclando especies de clima atlántico y mediterráneo. En el fondo de los valles el sinuoso curso de río forma bosques de ribera, hogar de nutrias y desmanes de los Pirineos. Cascadas, pozas, barrancos, en cuya cima se extiende el páramo de Masa. Un paisaje único que sin duda merece la pena visitar.

Una mirada al pasado

La primera vez que pisé estas hoces apenas sabía distinguir un carbonero de un herrerillo. Eran años de viajes universitarios, de excursiones organizadas desde grupos de voluntarios que, como SEO-Montícola o SEO-Vanellus, tanto han hecho por difundir la ornitología y el amor por las aves y la naturaleza. Por aquel entonces Valdelateja era parada obligatoria a medio camino en nuestras subidas “al norte”, a  observar limícolas y aves marinas. Hoy, con algunos años más, regresamos a estos valles a disfrutar, con los mismo ojos pero diferente mirada, de estos paisajes únicos y las aves que moran en ellos.

El Pozo Azul, “nacedero” del Rudrón

Comenzamos nuestro viaje. Desde Burgos capital tomamos la N-627 hasta la localidad de Ubierna. Allí, nos desviamos para coger la n-623  que atraviesa el Páramos de Masa y se adentra en el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, nuestro destino. La primera parada será el pueblo de Covanera. Aquí podremos disfrutar del denominado Pozo Azul, un manantial del que brota el río y cuyas aguas azuladas le dan nombre.

Este tipo de fenómenos de “nacederos” y “hoces” son muy frecuentes en la zona. La razón se encuentra en la roca caliza de sus montañas. Este tipo de roca, al entrar en contacto con el agua y con el paso de los siglos, se vuelve porosa o incluso de disuelve, dando lugar a lo que se denominan fenómenos karsticos. De esta forma los caudalosos ríos de la zona han moldeado el paisaje, creando hoces, y también desapareciendo bajo en suelo en “morideros” y reapareciendo en “nacederos“, como el del Pozo Azul.

Valdelateja, un bosque de plata a orillas del Rudrón

Pero volvamos a las aves, el verdadero objetivo de nuestro viaje. La siguiente parada tiene lugar en Valdelateja, un precioso pueblo burgalés a orillas del río Rudrón, en el Valle de Sedano. Antes de llegar al pueblo nos llama la atención la figura solitaria del monte Castrosiero, abrazado por la hoz del río que desde tiempos inmemoriales moldea estos cortados. En su cima está enclavada la Ermita de la Santas Centola y Elena de Siero, que visitaremos más adelante.

Se trata de un pueblo muy turístico. Existen varias casas rurales, restaurantes y un balneario, por lo que el trasiego de visitantes es constante, sobre todo en verano. Como consecuencia un aparcamiento a las afueras en el que es obligatorio dejar el coche. Seguimos a pié y cruzamos un precioso puente de piedra sobre el río Rudrón. Desde el primer momento podemos disfrutar de sus calles estrechas, de su río y de un bosque de ribera muy bien conservado. Sin salir del pueblo nos encontramos con de una de las especies protagonistas de este viaje. El pájaro buceador, el mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus).

Río Rudrón a su paso por Valdelateja, Burgos

Río Rudrón a su paso por Valdelateja, Burgos

Cascadas naturales en el casco urbano de Orbaneja del Castillo, Burgos

Cascadas naturales en el casco urbano de Orbaneja del Castillo, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

Mirlo acuático europeo (Cinclus cinclus) / White-throated dipper / Río Rudrón, Burgos

El mirlo acuático, el ave que bucea entre el Ebro y el Rudrón

El mirlo acuático es un ave inconfundible. De aspecto rechoncho, patas cortas y plumaje marrón oscuro, destaca por su llamativo babero blanco en el pecho. Pero su principal característica es la que le da nombre: nada y bucea. Habita los ríos de montaña limpios y bien conservados. En ellos se alimenta de pequeños invertebrados acuáticos y moluscos. Para ello suele realizar cortas inmersiones de forma repetitiva, saliendo a la superficie de piedra en piedra. En este viaje pudimos disfrutar de al menos tres ejemplares. Además de mirlo acuático, en las riberas podemos disfrutar de ruiseñores, petirrojos, verderones, cetia ruiseñor y otras muchas especies interesantes.

Camino de la Ermita de las Santas Centola y Elena

Desde el propio pueblo de Valdelateja comienza un pequeño sendero que asciende hasta la citada ermita. Poco a poco el bosque de ribera queda atrás. Nos adentramos en un bosque continental de quejigos y robles. El tronco plateado y nudoso de los quejigos luce espléndido en otoño. Ahora, en verano, sus hojas siguen verdes, por lo que el paseo resulta bastante agradable para combatir el calor. Los arrendajos (Garrulus Glandarius) nos salen al paso. En el cielo, una gran rueda de buitres leonados (Gyps fulvus) planea en busca de comida. A unos dos kilómetros nos encontramos con unas ruinas. Se trata del pueblo abandonado de Siero, del que permanecen en pie la bóveda de su iglesia y algunas casas. También nos topamos con el cementerio, en el que se sigue enterrando hoy en día a los difuntos del vecino pueblo de Valdelateja.

Redoblamos el paso, ya falta poco para llegar a la ermita. Los últimos metros la vegetación se vuelve más escasa. Santa Centola y Elena es una preciosa ermita visigoda del siglo IX. Según la leyenda ambas fueron decapitadas allí mismo, exactamente en un pequeño monumento que hay junto a la ermita. La ermita suele permanecer cerrada, sin embargo existe una campana que se puede tocar desde su exterior. Las vista desde la cima, con el valle, las hoces y el río de fondo merecen sin duda la pena.

Cañones del Río Ebro y Rudrón, Burgos

Cañones del Río Ebro y Rudrón, Burgos

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) / European Robin / Cañones del Alto Ebro, Burgos

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) / European Robin / Cañones del Alto Ebro, Burgos

Verderón común (Chloris chloris) / European Greenfinch / Hoces del Alto Ebro y Rudrón

Verderón común (Chloris chloris) / European Greenfinch / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) / Eurasian bullfinch / Valdelateja, Burgos

Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) / Eurasian bullfinch / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Escribano soteño (Emberiza cirlus) / Cirl Bunting / Hoces del Alto Ebro y Rudrón

Escribano soteño (Emberiza cirlus) / Cirl Bunting / Cañones del Ebro y Rudrón

El camachuelo común, la nota de color del bosque

Regresamos sobre nuestros pasos. Cae la tarde y debemos darnos prisa para llegar hasta nuestro siguiente destino. Sin embargo algo llama la atención entre la vegetación del bosque. De lejos parece una hoja rojiza, un melocotón colgado en una rama, pero no, es un ave. Un precioso camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula). Con sus tonos rosados y negros y su figura rechoncha es posiblemente una de las especies más singulares de los bosques del norte de España. Las ramas del espeso bosque nos dificultan la observación, y el camachuelo se aleja a saltitos del foco de nuestras cámaras, no sin antes haber sacado alguna foto para inmortalizar el momento.

Las sorpresas del Rudrón

El destino nos deparaba una sorpresa más. Justo antes de regresar al pueblo, llama nuestra atención un ave de color amarillo intenso. En un primer momento, creemos que se trata de un escribano cerillo (Emberiza citrinella), más común en el norte de España. Gracias a nuestros prismáticos certificamos que se trata de un preciosos macho de escribano soteno (Emberiza cirlus). El babero negro y la tonalidad menos amarilla no dejan lugar a dudas. Además, nos percatamos de que tiene una presa en el pico. Un invertebrado de pequeño tamaño. Seguramente esté cebando a sus pollos. La observación a penas dura unos segundos, lo suficiente como para tomar esta bonita imagen y proseguir nuestro camino, cruzando el Rudrón, hasta la siguiente parada.

Orbaneja del Castillo, el pueblo de las mil cascadas

Desde Valdelajeta tomamos de nuevo la N-623 dirección Santander. A la altura de Escalada nos desviamos a la izquierda para conducir por la BU-643 en dirección a Orbaneja del Castillo. Orbaneja es en nuestra opinión uno de los pueblos más bonitos de España. Esta declarado Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural. Desde la montaña, el arroyo de la Horca Menor se precipita sobre sus calles, formando cascadas naturales y pozas a lo largo de todo el pueblo. Finalmente sus aguas limpias vierten en el río Ebro, que pasa justo al lado. Las casas, colgadas sobre el acantilado, lejos de restar encanto, añaden armonía al conjunto de cascadas y piedra que se entremezcla con sus calles.

Casi dentro del propio pueblo, se sitúa la llamada Cueva del Agua o Cueva del Níspero, otro fenómeno natural fruto de la roca caliza. Las cuevas pueden visitarse previo pago de una pequeña entrada. Disfrutamos largo rato de sus aguas, del paisaje, del musgo de sus pozas, y de los bocatas de chorizo que compramos en un bar cercano. La ruta por el interior de la cueva pone punto y final a una jornada llena de emociones.

De camino a las Merindades

Desde Orbaneja tenemos aún media hora larga hasta nuestro alojamiento. Está un poco lejos, pero merece la pena. Se trata de un lugar genuino, la llamada Posada Molino del Canto. Situada a orillas del Ebro, a caballo entre Tubilleja y Barrio la Cuesta, la posada se asienta sobre un antiguo molino abandonado. Sus propietarios, utilizaron materiales naturales y lograron reconstruir un establecimiento dónde el tiempo parece haberse detenido. Piedra caliza, arenisca, madera y corcho  para dar vida a una posada que se integra perfectamente en el entorno. El camino no es fácil. Nos adentramos en el Valle de Zamanzas, la Comarca de las Merindades, tierra de leyendas, de castillos, hidalgos y monasterios. Merece la pena disfrutarlo.

Cascadas naturales en el casco urbano de Orbaneja del Castillo, Burgos

Cascadas naturales en el casco urbano de Orbaneja del Castillo, Burgos

Cuevas del Agua. Orbaneja del Castillo, Burgos

Cuevas del Níspero. Orbaneja del Castillo, Burgos

Orbaneja del Castillo, Burgos

Orbaneja del Castillo, Burgos

Regresamos a la N-623. Conducimos dirección norte hasta cruzarnos con una desviación a nuestra derecha, la carretera BU-V-5145. Atravesamos las localidades de Gallejones, Villanueva-Rampalay y Robredo de Zamanzas. Allí, el río Ebro se encajona en el llamado desfiladero de los Tornos. Desde Barrio la Cuesta, tomaremos una pista de tierra que desciende hasta la posada, justo a orillas del Ebro, rodeada de un precioso bosque de ribera. Ya es de noche y no queda tiempo para más. A la mañana siguiente dedicaremos buena parte de la jornada a recorrer los alrededores.

Las aves de la Posada Molino del Canto

Amanece temprano. Tras disfrutar del desayuno planificamos la jornada con el objetivo de disfrutar de las aves de la zona. Nada más salir por la puerta reparamos en una figura rechoncha y de buen porte que permanece encaramada en un risco cercano. A toda prisa enfocamos nuestro telescopio. Se trata de una águila culebrera europea (Circaetus gallicus), la primera de las muchas sorpresas que deparará la jornada. Echamos un vistazo a los cortados antes de comenzar una pequeña ruta a pié. Pronto descubrimos algunos buitres leonados (Gyps fulvus), que se dejan fotografiar sin problemas, y grupos de ruidosas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), inconfundibles por sus alas anchas y sus cabriolas en el cielo. Más arriba, solitario y majestuoso, identificamos un precioso buitre blanco y negro, un alimoche (Neophron percnopterus) adulto.

La propia posada tiene un huerto ecológico, destinado por los dueños para cocinar los platos que se sirven a los huéspedes. Lo vistamos. Allí descubrimos muchas especies comunes como gorriones (Passer domesticus), estorninos (Sturnus unicolor), petirrojos (Erithacus rubecula), pardillos (Linaria cannabina), verderones (Chloris chloris)​, pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y también colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y curruca zarcera (Sylvia communis).

Posada Molino del Canto, Burgos

Posada Molino del Canto, Burgos

Cena en la Posada Molino del Canto. Cañones del Alto Ebro, Burgos

cena molino canto (RT)

Las nutrias del molino

Continuamos por la vereda del río. Varias garzas reales (Ardea cinerea) nos salen al paso. También reparamos en algunos pequeños limícolas que identificamos como andarríos grande (Tringa ochropus). Avanzamos con la esperanza de volver a disfrutar de mirlos acuáticos o martines pescadores, pero es una familia de mitos comunes (Aegithalos caudatus) la que hace nuestra delicias.

Nos detenemos a la vera del río Ebro. Aquí encontramos el viejo molino que da nombre a la posada y, casi a su lado, unos restos inconfundibles. Huellas y pequeños excrementos que a veces pueden pasar desapercibido pero que sólo pueden ser de uno de los habitantes más ilustres de río: la nutria (Lutra lutra) . Sus cinco dedos casi palmeados y los restos, llenos de cáscaras de cangrejo y espinas, no dejan lugar a dudas. Aguardamos largo rato en vano, vigilando las orillas, con la esperanza de llegar a intuir a uno de estos maravillosos animales. Decidimos regresar. Sobre el río decenas de aviones y golondrinas dan buena cuenta de los mosquitos e invertebrados, y nosotros hacemos lo propio con un buen bocadillo bajo el bosque de ribera.

El mirador del Cañón del Ebro

Por la tarde nos espera otro destino imprescindible en este viaje, el Mirador del Cañón Ebro. Con sus 250 metros de caída libre es el rincón más emblemático del Parque Natural y uno de los más bonitos de la provincia de Burgos. Para acceder a él tenemos que coger de nuevo el coche en dirección a la localidad Pesquera de Ebro. El mirador se encuentra a unos kilómetros del pueblo, en la carretera BU-V-5143 por la que venimos de nuestro hotel. Antes de llegar el paisaje ya sobrecoge al viajero.

Una vez allí lo primero que debemos saber es que no hay un aparcamiento para los coches, por lo que los coche se apiñan en las cunetas en torno al mirador. Merece la pena aparcar un poco lejos y llegar caminando. En cualquier caso es importante tener precaución con peatones y coches despistados.

Río Ebro, Desfiladero de los Tornos, Burgos

EBRO TORNOS RT

Mirador del Ebro, Burgos

Mirador del Ebro, Burgos

El mirador es una estructura de tablas de madera y metal. Asomarse a él es hacerlo directamente a la pared del cortado y contemplar el vacío. Ante nosotros el río Ebro describe una hoz casi perfecta, redondeada. En su base el río y su bosque de ribera, y sobre ellos varias paredes verticales segmentadas en diferentes estratos. Entre cortado y cortado, bosques de encinas y robles. El conjunto es de enorme belleza, semejante a una tarta de varios pisos, cada uno de un color. Un lugar perfecto para descansar y pajarear en esta última etapa del viaje.

Busardo ratonero (Buteo buteo) / Common Buzzard / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Busardo ratonero (Buteo buteo) / Common Buzzard / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) / Common chaffinch / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) / Common chaffinch / Río Rudrón y Cañones del Alto Ebro, Burgos

Buitre leonado (Gyps fulvus) / Griffon vulture / Cañones del Alto Ebro, Burgos

Buitre leonado (Gyps fulvus) / Griffon vulture / Cañones del Alto Ebro, Burgos

Y como despedida más aves…

El día avanza y nos queda un largo camino hasta regresar a Madrid. Toca despedirnos no sin antes echar un último vistazo a las aves de la zona. Sin movernos mucho del mirador enfocamos nuestro telescopio y descubrimos muchas otras especias interesantes. Un busardo ratonero (Buteo buteo) nos observa desde un árbol cercano. Además de las citadas chovas y buitres, nos sobrevuela una silueta oscura con cola en forma de rombo, un precioso cuervo grande (Corvus corax) cuyo “roc-roc” retumba en el cortado.

Más cerca descubrimos un simpática abubilla (Upupa epops) y varias alondras (Alauda arvensis) que revolotean entre el pasto. Como remate final una especie que llevamos tiempo buscando y que se nos resistía. Allí sobre un seto espinoso la figura alargado de un alcaudón nos llama la atención. Se trata del alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), el alcaudón típico del tercio norte peninsular. Con su breve observación ponemos punto final a nuestra ruta por estas tierras castellanas.

Cañones de Alto Ebro y Rudrón

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